Respetamos a la cerveza, su historia y tradición a los maestros que la elaboran

Respetamos a la Cerveza, su historia, tradición, innovación y a los maestros que la elaboran

Saborear una Cerveza

Para saborear una cerveza sólo necesitamos una buena cerveza, un ambiente agradable y estar solo o en buena compañía. Pero, según nos vamos introduciendo en el variado mundo de las cervezas, se despierta nuestro interés y queremos ir un paso más allá. Oímos hablar de Tipos de cerveza y Estilos, y podemos buscar información aunque la teoría sin práctica queda incompleta; mejor dicho, disertar sobre Bitters y Porters sin probarlas resulta insulso. Este artículo orienta sobre la iniciación a la cata pero yo prefiero titularlo “saborear una cerveza” pues el objetivo final siempre será el mismo: disfrutar de una buena cerveza; aunque esta vez queramos conocerla algo mejor.


 
 
 
En el acto, agradable y sencillo, de enfrentarnos a una cerveza pondremos en marcha todos los sentidos y la explosión de colores, sabores y texturas que nos esperan, serán el premio. Podemos “catar” una cerveza, percibir todos los matices que nos ofrece, incluso, aunque sea mentalmente, tomar notas y, con el tiempo, apreciaremos mucho más este “elixir de dioses”. Puede parecer un snobismo/freakismo , pero la amplia variedad de Estilos y características así lo exigen. Sólo con dedicación podremos disfrutar de la amplia gama de sabores y elegir la cerveza adecuada al momento del día, la estación del año y, por supuesto, nuestro gusto particular. Un gusto que, obviamente, desarrollaremos con las “catas”. No afirmemos que nada es más apetecible en un día caluroso que una lager fría sin antes probar una IPA bien lupulizada. No cometamos el error de aquellos que dicen no gustar del cava cuando sólo conocen la variedad SemiSeco y no han probado el Brut Nature. Innecesario decir lo importante que será la temperatura y el vaso adecuado; sería como probar un cava a temperatura ambiente servido en vaso de agua o copa de plástico.  


Partiremos de la base que conocemos las características esenciales del Estilo, su temperatura de servicio y correcta cristalería, sin olvidar que un buen barman podrá ayudarnos en esta tarea y,.. ¡¡¡ qué comiencen los Juegos !!!
Antes de “saborear” una cerveza veamos los pasos a seguir – no me gusta emplear la expresión análisis puesto que exige un profundo conocimiento y  minuciosa descripción de los diversos ingredientes al alcance de contados especialistas-. Al principio puede parecer complicado pero, con la práctica, nuestros sentidos serán capaces de captar más y más notas sensitivas:
Apariencia externa del envase
La etiqueta, sobre todo en las cervezas artesanas y las elaboradas por microcerveceras, nos suele proporcionar información interesante sobre el contenido. A continuación, examinemos la botella en busca de sedimentos: la presencia escasa de los mismos en cervezas refermentadas en botella será buena señal pero la excesiva indicará un posible deterioro de la bebida. Y, por supuesto, la simple presencia en una cerveza filtrada obligará a desecharla inmediatamente. También observaremos el nivel de llenado: demasiado alto puede implicar baja carbonatación y demasiado bajo – más de 3 cms- facilitará la oxidación. Sí apreciamos círculos en el cuello de la botella, será signo indudable de contaminación -Podemos asegurar que una cerveza en mal estado es una de las peores e indeseable experiencia sensitiva; por algo los norteamericanos las denominan “skunked beer” (cerveza con olor de  mofeta)-. Bien, ya podemos servir.
Conviene escanciar hasta llenar una tercera parte de la copa/vaso con una corona sólida.
Aproximación Olfativa
Será nuestra primera aproximación ya que los aromas y vólatiles tienden a disiparse con rápidez. Oler la cerveza con esnifadas largas o cortas y profundas  queda a libre elección. Un suave agitado circular del caldo ayudará. Apreciaremos las notas de maltas, lúpulos, esteres (frutas) y otros aromas. Distinguiremos el tipo de malteado, características de los lúpulos, frutas evocadas. Buscaremos la proximidad al Estilo y las características olfativas  propias del mismo.
Aproximación Visual
Observaremos el color, la transparencia u opacidad del líquido. A continuación la corona, su color, tamaño de las burbujas, retención, ligazón con el líquido y “encaje belga” –círculos y copos de espuma en las paredes- , su textura y persistencia. Y, mentalmente, la compararemos con los rasgos del Estilo. Podemos agitar suavemente en círculos para mejor apreciar su comportamiento y apariencia.
Aproximación Gustativa:
Apreciemos los sabores del primer sorbo y permitiremos que permanezca unos segundos en boca para fijarlos. Apreciaremos el sabor final  al tragar y, unos segundos más tarde, captaremos el retrogusto. Buscaremos las claves de sabor: maltas, lúpulos, fermentación, equilibrio de sabores y persistencia, esteres y otras posibles notas gustativas. Una buena cerveza debe mantener el sabor equilibrado de principio a fin. Igualmente, compararemos con las características propias del Estilo.
Aproximación “Táctil”:
Percibamos las características de consistencia y viscosidad del líquido, nivel de carbonatación y sensación de calor alcohólico que, se diría que las podemos tocar. De nuevo, repasaremos, mentalmente el Estilo.
Aproximación Auditiva:
Nos forjaremos una impresión general de la cerveza, su proximidad con el Estilo, sus notas propias y comentaremos sus posibles defectos. Debemos ser objetivos y positivos, evitando juicios de valor y prejuicios. No olvidemos que cada paladar tiene sus preferencias y no debemos dejarnos llevar por otras opiniones.

(Como complemento de esta aproximación sensitiva, consultar la “Ficha de Cerveza”)

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